HECHO DE LA NADA
ESTO ES BONEYARD
Marcela y sus hijas, Bronte y Timmily, llegaron desde Australia y terminaron construyendo el lugar donde querían pasar las noches.
No había un bowl y no existía un lugar como este.
Así que lo construimos.
Lo que empezó entre cemento, música y amigos ayudando hasta la madrugada terminó convirtiéndose en un punto de encuentro para skaters, surfers, músicos, viajeros y locales.
Boneyard nunca fue planeado para verse perfecto.
Por eso funciona.
ANTES DEL BOWL
Antes de ser Boneyard, era Layla’s Beach Burgers.
Un pequeño shack con cuatro mesas que abrimos en 2019.
Bronte pasó años detrás de barras en Melbourne y Timmily es chef.
Querían construir algo propio en Puerto Escondido, y Marcela siempre apoyó cada idea loca que apareció en el camino.
Poco a poco, el espacio empezó a quedarse chico para todo lo que queríamos crear.
Entonces, en diciembre del 2020, en plena pandemia, nació Boneyard.
Nunca imaginamos en lo que terminaría convirtiéndose este lugar.
UN VERDADERO DIY BOWL
Con todas sus imperfecciones.
El bowl fue un trabajo de amor construido entre amigos, comunidad y muchísimas manos ayudando hasta verlo terminado.
Una vez que aprendes a patinarlo,
se vuelve perfecto.
LO QUE TERMINÓ SIENDO
NUNCA FUE SOLO UN BAR
Lo que empezó con cuatro mesas, cemento y amigos ayudando hasta la madrugada terminó convirtiéndose en una segunda casa para muchísima gente.
Un lugar construido entre familia, amigos, comunidad y muchísima gente que dejó una parte de sí aquí.
Todo sigue siendo imperfecto.
Y exactamente por eso funciona.